Fisioterapia de Columna

Fisioterapia de Columna en Clínica Fisare. Precisión, tecnología y resultados.

Adiós al dolor de espalda

El dolor de espalda limita mucho más que el movimiento: afecta tu descanso, tu energía y tu vida diaria.

En Clínica FISARE tratamos problemas de columna con un enfoque clínico riguroso, centrado en el origen real del dolor, no solo en sus síntomas.

Combinamos terapia manual, fisioterapia invasiva del neuroeje, ecografía y ejercicio terapéutico para ayudarte a recuperar la movilidad, reducir el dolor y prevenir recaídas. Todo dentro de un plan de tratamiento claro, medible y adaptado solo a ti.

Terapia manual sobre la espalda de un paciente en Clínica Fisare, Manacor
CÓMO TRABAJAMOS

Recupera la confianza en tu cuerpo

Paso 1

Evaluación completa

Mediante ecografía y pruebas específicas analizamos la causa real de tu dolor.

Paso 2

Plan de tratamiento

Diseñamos un programa a medida que combina técnicas manuales, invasivas y ejercicio.

Paso 3

Terapia avanzada

Aplicamos herramientas como neuromodulación, radiofrecuencia y EPI para acelerar tu recuperación.

Último Paso

Seguimiento

Te guiamos en un plan de ejercicios y revisiones para mantener tu espalda fuerte y libre de dolor.

Ecógrafo musculoesquelético junto a la camilla de tratamiento
Fisioterapeuta realizando una ecografía musculoesquelética del hombro
Electrólisis percutánea intratisular guiada por ecografía
Fisioterapia de Columna

Por qué elegirnos

En Clínica FISARE no ofrecemos soluciones genéricas: cada paciente recibe un plan único, adaptado a su caso. Nuestra combinación de diagnóstico preciso, tecnología avanzada y seguimiento cercano nos convierte en un referente en el tratamiento del dolor de espalda en Manacor.

Lo más importante es que nunca estarás solo. Te acompañamos paso a paso, resolviendo tus dudas y ajustando el tratamiento a medida que avanzas.

Testimonios

Lo que cuentan quienes ya se recuperaron

Preguntas frecuentes

Lo que más nos preguntan sobre el dolor de espalda

La mayoría de episodios de lumbalgia aguda mejoran de forma sustancial en 4-6 semanas, y buena parte de ellos antes.

Lo que no es normal es que un dolor se cronifique sin que nadie haya valorado por qué: cuando el dolor persiste más allá de las 12 semanas, el enfoque tiene que cambiar, porque ya no estamos tratando solo un tejido irritado sino un sistema que ha aprendido a doler. Ahí es donde una valoración a fondo marca la diferencia entre mejorar y ir dando tumbos.

No necesariamente, y este es uno de los malentendidos más frecuentes en consulta. Los estudios en población sin ningún dolor muestran que los hallazgos degenerativos —protrusiones, deshidratación discal, artrosis facetaria— son extraordinariamente comunes y aumentan con la edad: muchas personas de 40 o 50 años tienen hernias en la resonancia y ni se enteran.

Eso no significa que tu imagen no importe; significa que hay que correlacionar lo que se ve con lo que te pasa en la exploración. Tratamos personas, no informes.

Moverte, salvo contadas excepciones. Las guías de práctica clínica actuales coinciden en desaconsejar el reposo en cama para el dolor lumbar: retrasa la recuperación, provoca pérdida de fuerza y aumenta el miedo al movimiento.

Otra cosa es que en los primeros días haya que adaptar qué haces y cómo lo haces. Nuestro trabajo no es decirte «descansa», es ayudarte a seguir moviéndote de una forma que tu espalda tolere hoy, e ir ampliando ese margen.

Esa decisión es médica y corresponde a tu traumatólogo o neurocirujano, no a nosotros.

Lo que sí podemos decirte es lo que muestra la evidencia: la mayoría de hernias discales sintomáticas evolucionan favorablemente con tratamiento conservador, y muchas se reabsorben espontáneamente con el tiempo. La cirugía se reserva sobre todo para casos con déficit neurológico progresivo, síndrome de cola de caballo o dolor incapacitante que no responde tras un periodo razonable de tratamiento.

Nuestro papel es acompañarte en ese periodo conservador y darte información objetiva para que decidas con tu médico.

«Ciática» es el nombre popular de un dolor que se irradia por la pierna siguiendo el trayecto de una raíz nerviosa, habitualmente por compresión o irritación de esa raíz.

Suele ser más molesta y más lenta que una lumbalgia simple: los plazos habituales van de varias semanas a algunos meses, con mejoría progresiva. Lo relevante no es solo que el dolor baje, sino que recuperes fuerza y sensibilidad si las habías perdido. Si notas pérdida de fuerza clara en el pie o la pierna, díselo a tu médico.

Es la aplicación de técnicas con aguja, guiadas por ecografía, sobre estructuras relacionadas con el sistema nervioso y la musculatura profunda de la columna, con el objetivo de modular el dolor y mejorar la tolerancia al movimiento.

No sustituye al ejercicio: es una herramienta para abrir una ventana de menos dolor en la que poder trabajar. Como toda técnica invasiva, requiere valoración previa y no está indicada en todos los casos.

Algunos sí y otros pueden empeorarte, y el problema es que desde una pantalla nadie sabe cuál es tu caso. El mismo ejercicio que alivia a una persona con dolor por sensibilización puede irritar a otra con una radiculopatía activa. La dosis —cuántas veces, con cuánta carga, con qué progresión— importa tanto como el ejercicio en sí.

Si vas a hacer algo por tu cuenta, que sea caminar y mantenerte activo; para lo demás, mejor que alguien valore qué necesita tu espalda ahora.

Hay señales que requieren valoración médica y no fisioterapia: pérdida de control de esfínteres o adormecimiento en la zona genital y perineal —esto es una urgencia médica inmediata—, pérdida de fuerza progresiva en una pierna, fiebre acompañando al dolor de espalda, pérdida de peso sin explicación, dolor que no cede en absoluto por la noche ni cambiando de postura, o un dolor que aparece tras un traumatismo importante.

En nuestra valoración cribamos estas señales, y si aparece alguna te derivamos sin tratarte.

¿Quieres dejar atrás el dolor de espalda?

Pide tu cita hoy y empieza un tratamiento que no se basa en sesiones, sino en un plan para volver a vivir sin dolor.